Celebrar el día mundial del libro o entender que un libro no es un libro

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Nunca falta uno que sobra y sale a decir que el libro está muerto y que va a desaparecer como soporte. Si nos dejamos llevar por los fríos números que muestran la evolución de las ventas, si comparamos ebook versus libro en papel, la profecía podría llegar a cumplirse.

Lo cierto es que el 23 de abril se celebra el día mundial del libro. Este día parecería ser simbólico para la literatura mundial, ya que coincide con la muerte de los dos más grandes escritores que haya dado la humanidad: Cervantes y Shakespeare, que fallecieron en 1916, según consta en los registros históricos. Ese mismo día también falleció Inca Garcillaso de la Vega, que no tengo ni la menor idea de quién es.



El origen del día del libro tuvo lugar 1926, cuando fue a probada por el rey Alfonso XIII de España una idea que nación en Cataluña de parte del escritor Vicente Clavel Andrés. Se la había propuesto a la Cámara oficial del Libro de Barcelona en 1923.

En el año 1995, la UNESCO recibió el pedido del gobierno español de hacer que este día se convierta en una fiesta mundial. Ahí, la UNESCO decidió rendirle un homenaje a los libros y a sus autores en esa fecha. Según lo declara en su sitio, el objetivo de la UNESCO al decretar este día como el Día Mundial del libro y del Derecho de Autor fue: “promover la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual a través del derecho de autor”.

O sea, esto del Día Mundial del Libro no es nada más que un invento de los españoles, cuna de las principales editoriales en habla hispana del planeta, como el mismísimo Grupo Planeta. A nadie debería extrañar que detrás de todo esto no hay más que puros interés económicos de un mercado que día a día ve cómo sus ventas se derriten.

Ahora, de qué hablamos cuando hablamos de libros. Un libro no es un libro. Porque un libro puede ser el soporte, tapas y conjunto de páginas cosidas o pegadas. O un libro es su contenido. Para pensar de qué hablamos cuando hablamos de libros.

En Estados Unidos las ventas de eBooks no paran de crecer. ¿No era que Internet y la era digital iban a poner a disposición de todos los lectores a todos los autores? Algo así como lo que se esperaba que sucediera con la música. El mp3 lo iba a cambiar todo. Claro, todo cambió, pero el mercado se adaptó.

El libro está muerto, pero el libro vive. El libro renace de sus cenizas. Muerto el libro, viva el libro.



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